Desde pequeños, nuestras madres nos repiten sin cesar: no te muerdas las uñas, es malo. Pero, ¿es realmente tan nocivo morderse las uñas?
¿Qué es la onicofagia?
Morderse las uñas es un hábito que surge del nerviosismo, el aburrimiento o el estrés. No se trata solo de una cuestión estética que afecta nuestras manos al eliminar la cutícula, sino que también tiene repercusiones en nuestra salud dental.
Este comportamiento se conoce como onicofagia y es prevalente tanto en niños como en adultos. Se estima que entre el 45% y el 60% de los menores la padecen.
¿Qué consecuencias trae morderse las uñas?
Según la Academia de Odontología General, morderse las uñas puede ocasionar fracturas, astillamientos o desgaste en los dientes frontales. Para quienes llevan ortodoncia, el problema es aún más grave, ya que corren el riesgo de sufrir reabsorción radicular o pérdida dental debido a la presión ejercida sobre los dientes.
A continuación, detallamos seis problemas que pueden surgir de este mal hábito:
- Bacterias e infecciones. Al morderse las uñas, llevamos nuestras manos a la boca, incrementando el riesgo de introducir bacterias o hongos que pueden causar infecciones. Entre las bacterias más comunes están Staphylococcus y Escherichia coli, que pueden manifestarse a través de hongos y herpes.
- Desgaste dental. Morderse las uñas ejerce una presión que estresa nuestros dientes, algo especialmente problemático para quienes usan ortodoncia.
- Caries. Un problema menos evidente pero relacionado es el aumento de caries, debido a las bacterias que introducimos en la boca al morderse las uñas.
- Halitosis. Aunque parezca increíble, las bacterias junto con una higiene bucal deficiente pueden contribuir al mal aliento.
- Alteraciones en la mandíbula. El mordisqueo continuo afecta los huesos y músculos que conectan el cráneo con la mandíbula inferior, pudiendo causar disfunciones en la articulación temporomandibular (ATM). Esto puede resultar en dificultades para abrir y cerrar la boca, dolores de cabeza, oído y mandíbula.
- Bruxismo. La presión que causa el desgaste dental está relacionada con el bruxismo, generando dolores de cabeza y faciales, encías retraídas, sensibilidad dental e incluso pérdida de dientes.
¿Cómo dejar de morderse las uñas?
Controlar el hábito de morderse las uñas es crucial para evitar las complicaciones mencionadas. Aunque difícil, ya que se convierte en una especie de vicio inconsciente, hay métodos que pueden ayudar.
Uno de ellos son los esmaltes especiales con un sabor desagradable que desincentiva el morderse las uñas. Además, la onicofagia está vinculada a la ansiedad, por lo que una mejor gestión del estrés puede ser beneficiosa.
Incrementar el consumo de calcio y magnesio fortalece las uñas, y mantener la boca ocupada con chicle o caramelos puede ser útil.
Sin duda, lo más recomendable es visitar al dentista para evaluar cualquier daño y tratarlo a tiempo.
El hábito de morderse las uñas, conocido como onicofagia, afecta a personas de todas las edades y puede causar serios problemas como desgaste dental, alteraciones en la mandíbula o bruxismo.